
Consejos para gestionar el cambio en tu organización
En la actualidad los cambios están presentes en todas las empresas. Esto debe a la conjunción de varios factores como el ritmo del mercado, las nuevas tecnologías, las nuevas necesidades y expectativas de los clientes. Es así que el tiempo necesario para una adaptación a los nuevos contextos se reduce, siendo la adopción de una dinámica adecuada la clave para perdurar.
De esta forma, la gestión del cambio se convierte en un aspecto esencial que interviene activamente en las empresas. Además traza las pautas que deben seguir las organizaciones para afrontar todas aquellas renovaciones e innovaciones que desean implementar.
La importancia de la gestión del cambio
La gestión del cambio de ha convertido en una asignatura obligatoria de las empresas. Las actualizaciones del Sistema de Gestión de la Calidad según la Norma ISO 9001:2015 o el Sistema de Gestión Ambiental según la Norma ISO 14001:2015, ha incrementado el interés por llevar a cabo una eficaz gestión del cambio para permitir su permanencia y crecimiento en el futuro.
El cambio es una alteración planificada en la estrategia de la empresa o estructura organizacional. El mismo persigue como fin último la adaptación de la organización a una situación incierta y variable tanto en el presente como en el futuro.
Así, el cambio es la clave que posibilita la innovación, la mejora, el avance y la adaptación a las novedades del mercado.
De acuerdo con John Kotter, el cambio debe ser cultivado en la dirección y hasta los eslabones más bajos que se encuentren en la cadena de mando. Así, establece 8 claves para una gestión eficaz del cambio. Implementar adecuadamente estos pasos ayudará a convertir una situación inestable en una gran oportunidad.
8 claves para la gestión del cambio según John Kotter
1- Lo más difícil del cambio es hacer comprender a todos los implicados la necesidad de llevarlo a cabo. En esta primera etapa puede ser útil apelar al sentido de urgencia exponiendo las desventajas de no implementarlo. También, se puede recurrir a la excitación inicial que se produce al ver una modificación, antes de que aparezca la resistencia al cambio.
2- Una vez decidido realizar el cambio, es necesario establecer un equipo guía que disponga de capacidad de liderazgo, credibilidad, autoridad, facilidad para la comunicación, capacidad de análisis y sentido de urgencia. Este equipo será el encargado de dirigir las acciones y establece la dinámica del cambio, evitando la parálisis del mismo.
3- Llegado este punto es necesario establecer las pautas, responsables, periodos de tiempo y verificaciones que se van a llevar a cabo para que la nueva estrategia y visión de futuro se conviertan en realidad en un futuro cercano.
4- Una vez que todos los implicados tengan interiorizado la necesidad de realizar el cambio, y se haya designado al grupo guía así como definidas las pautas a seguir, llega el momento de controlar que el cambio tome fuerza. Inicialmente, es necesario que el mayor número de personas comprendan y acepten la nueva estrategia adoptada, apoyado en una buena comunicación con los involucrados.
5- Es esencial eliminar los obstáculos que impidan a otras personas de la empresa cumplir con el objetivo de realizar el cambio. Si limitamos la participación de los miembros de la empresa no permitiremos que el cambio se convierta en un objetivo común y, por lo tanto, podrán surgir algunas resistencias al mismo.
6- El proceso de cambio puede suponer un largo camino hasta alcanzar el objetivo final, por lo que, para evitar la fatiga de los implicados y motivarlos a que sigan apoyando la labor realizada por el equipo guía, es necesario presentar los éxitos a corto plazo. De esta forma, es posible visualizar la meta y dimensionar los resultados de los esfuerzos mancomunados.
7- Es esencial que el cambio siga evolucionando de forma continua. Uno de los mayores riesgos a los que se enfrentan las empresas al adoptar un cambio se produce al percibir que se ha logrado uno de los primeros objetivos y olvidar el resto del proyecto. De esta manera se posibilita la aparición de una parálisis que supondría volver a comenzar desde el principio.
8- Por último, es necesario que el cambio perdure en el tiempo. Una vez el cambio se ha llevado a cabo, hay que aportarle impulso y fuerza para que se arraigue en la cultura de la organización y se eliminen las viejas tradiciones, evitando así el riesgo de retroceso por una vuelta a las antiguas formas de actuar.
Así, a través de estos ocho pasos, John Kotter establece las claves para lograr el objetivo que persiguen todas las empresas al enfrentarse a una situación inestable y de adaptación a las nuevas necesidades y dinámicas del mercado: una gestión exitosa del cambio.